martes, 2 de diciembre de 2008

A SEIS AÑOS DEL PARO PETROLERO

Lunes, 1 de Dic de 2008. 4:34 pm
Félix Rodríguez / VEA

El sabotaje de 2002 y 2003 fue una de las maniobras fracasadas de la oposición para derrocar al presidente Chávez. Candidatos hoy electos de la oposición fueron protagonistas activos del paro.

Millones fueron afectados por la escasez de combustible y sus consecuencias posteriores (Foto tomada de Aporrea)

El paro petrolero no fue un hecho aislado de lo ocurrido en el golpe de Estado de abril del 2002, por el contrario fue retomar las acciones para ir de nuevo por el derrocamiento del Presidente Chávez.

La tecnocracia logró parte de sus objetivos inmediatamente después del retorno del presidente el 13 de abril, a sólo 48 horas de su derrocamiento. Los que integrábamos la junta directiva de PDVSA antes del golpe fuimos despedidos y a la “Gente del Petróleo” se les tomó en cuenta para el nombramiento de una nueva junta.

A partir del nombramiento de esa nueva junta directiva, se inicia la puesta en marcha del diseño de la estrategia para usar la industria como herramienta para la toma del poder por la fuerza. La organización “Gente del Petróleo” ganaba tiempo acudiendo a reuniones de persuasión, “Mesas de trabajo”, mientras que paralelamente conseguían colocar su gente en posiciones claves de mando y de decisiones en las operaciones.

Las primeras acciones consistieron en asignar tareas específicas por actividad a los que estaban encargados de dirigir las operaciones de producción, transporte acuático y de almacenamiento del crudo: la comercialización interna y la exportación de crudos tenía sus responsables externos e internos. La parte más curiosa eran las responsabilidades de confusión y comunicación con algunos políticos y gente de los ministerios.

CTV y Fedecámaras, involucrados hasta el cuello

El centro de operaciones lo establecieron en Caracas como espejo de la centralización del poder estratégico que mantienen las Fuerzas Armadas. La otra parte era la agenda que desarrollaban con la dirigencia de la Confederación de Trabajadores (CTV) y Fedecámaras. Adicionalmente también se involucraron asociaciones de gremios como el de los abogados y otras organizaciones comerciales de contratistas del sector petrolero, quienes hicieron público el apoyo al “Paro Petrolero”.

El 3 de diciembre a las 5:40 de la madrugada, cuando comenzaba el paro con la indiferencia de millones de personas, una camioneta por puesto conducida por el Sr. Jacinto Peña (izq.) en una remota vía de Maracay era atacada e incendiada por personas que se dieron a la fuga. Sorprendentemente, segundos después de iniciado el incendio llegó un equipo de RCTV, que grabó el incendio y apenas se bajó Peña de la camioneta, la periodista Anahis Cruz le preguntó: "¿le quemaron el autubús porque usted estaba trabajando?" Antes de las 7:00 am ya RCTV estaba retransmitiendo una y otra vez estas imágenes, que evitaron que muchos fueran a trabajar por temor de que les pasara algo. ¿Terrorismo mediático?

Por nuestro lado, a conciencia de que los acontecimientos de ese 2 de diciembre se acercaban, se discutía el diseño de un plan de emergencia, el cual más tarde no fue posible poner en práctica por cuanto la mayoría de los seleccionados para ocupar los puestos claves se asimilaron al golpe y otros no quisieron participar en dicho plan. La plataforma de chantaje y terror puesta en marcha por la “Gente del Petróleo” hizo sus efectos.

El plan del golpe se puso en acción y parecía imposible contrarrestarlo, a tal punto que entre nosotros se llegó a proponer el estudio de la opción de negociar. Sin embargo, el Presidente Hugo Chávez Frías resolvió el dilema e impartió la orden de ir a la batalla y no negociar.

El pueblo se movilizó a favor del Presidente Chávez

Lo primero fue la movilización del pueblo hacia La Campiña, tomar las áreas operacionales y reorganizar geográficamente la industria petrolera a fin de romper el mando que se ejercía desde Caracas.

En particular fui seleccionado para dirigir las acciones desde el Occidente. A pesar de no contar con el apoyo de los ingenieros que ocupaban cargos de dirección, me encontré con obreros y algunos profesionales dispuestos a asumir el reto, incluso dar sus vidas y las de su familia, en función de la conciencia revolucionaria por encima de cualquier prebenda económica. Mi particular reconocimiento por su participación y recomendar la revisión del trato que se les ha dado.

En aquellos momentos la pregunta que nos hacían era: “¿Pueden resistir y/o levantar la industria?” No se podía vacilar, la respuesta siempre fue sí. Para ello, se contó con la participación de las fuerzas armadas, el pueblo y los políticos.

No fue poca cosa resistir la presencia de un barco cargado con más de 340 mil barriles de combustible anclado frente a la segunda ciudad de Venezuela, Maracaibo, situación de riesgo para más de 2 millones de habitantes. Era el Pilín León, símbolo del paro petrolero. La estrategia para desmontar dicho símbolo merece todo un tratado y de mucha prudencia, por los esfuerzos realizados y los involucrados.

En esos momentos no se disponía de una plataforma legal que se antepusiera a las acciones contra los intereses del pueblo, más allá de los económicos. Fue necesario buscar argumentos para redactar lo que constituyó el amparo sometido al Tribunal Supremo de Justicia en defensa de los intereses difusos del pueblo. El logro fue su aprobación y puesta en marcha como plataforma para justificar las medidas y decretos necesarios para evitar que se continuara con el desastre social, al que había sido sometido el pueblo. Sin vacilaciones y de forma espontánea, los ciudadanos de todos los lugares del país acudieron a firmar su respaldo. En menos de 5 días se recogieron más de tres millones de firmas. Eso fue un hecho de demostración contundente del pueblo en repudio a tales hechos y de reclamo de sus derechos, tal como lo establece la Constitución Bolivariana de Venezuela del año 1999.

Consecuencias lamentables del paro

Las consecuencias económicas y sociales del paro petrolero para los venezolanos deben ser recordadas como uno de los hechos históricos que más daño le han causado al desarrollo del país. Haber cerrado la producción petrolera de más de 3 millones de barriles diarios promedio de petróleo por 60 días, implicó pérdidas por más de 15 mil millones de dólares. Esto representó la destrucción de una economía que empezaba a acumular reservas por un monto parecido. Después de tener más de ocho años que no se alcanzaban. Adicionalmente, se perdió conocimiento tecnológico a un costo incalculable para la nación.

Justo es reconocer que la parte política supo interpretar esos momentos de resistencia y ayudaron a la movilización de masas. La unión y el reconocimiento de los liderazgos fueron fundamentales.

Candidatos hoy electos de oposición protagonistas activos del paro

Al final nos impusimos y este pequeño relato ojalá baste para despertar la curiosidad y el aprendizaje de los que hoy ingresan a la industria y del cuidado que debemos tener, mientras sigamos dependiendo del petróleo. Hoy el recuerdo de esos momentos toma relevancia por el cuidado que se debe tener ante los resultados electorales del 23 de noviembre, donde algunos líderes elegidos como gobernadores fueron protagonistas activos. (Manuel Rosales era gobernador en el Zulia, Salas Feo gobernador en Carabobo, Ledezma, Capriles y López Vivas, motores para la movilización de la calle en Caracas).

La magnitud del trabajo realizado, durante el paro petrolero, en la recuperación de la industria, es un caso para ser analizado en los centros de estudios estratégicos. Seguro resaltarán elementos como: principios de focalización, determinación de acciones específicas, análisis de causas y efectos, comunicación, organización de equipos de trabajos, motivación, organización de recursos humanos e impacto social. Adicionalmente, la integración de las acciones entre técnicos, pueblo, Fuerza Armada y el sector político.

Patricia Rivas